jueves, 17 de diciembre de 2015

DECIMA PLAGA

La décima y última plaga de Egipto fue la muerte de todos los primogénitos de Egipto -nadie escapaba, desde el más bajo funcionario hasta el propio primer hijo del Faraón, pasando por los primogénitos del ganado. Antes de dicha plaga, Dios mandó a Moisés a informar a todos los israelitas de la sangre del Cordero que debían poner en sus puertas, para que Jehová (Yahvé en Hebreo, no el ángel de la muerte, como comúnmente se pensaba - ver Éxodo 12:12-13) pasase de sus puertas y, así, pudiesen evitar que todos los primogénitos israelitas murieran. Este fue el más duro golpe a Egipto y la plaga que finalmente convenció al Faraón de que debía liberar a los israelitas.
Después de esto, el Faraón, furioso y triste, ordenó a los israelitas desaparecer, dejándoles tomar lo que quisieran. Los israelitas no vacilaron y al final de esa noche los llevó a Moisés de Egipto con "armas erige".

NOVENA PLAGA

En la novena plaga, Dios le dijo a Moisés que estirase sus manos al cielo, para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Esta oscuridad era tan pesada que un egipcio podía sentirla físicamente. Duró tres días, tiempo durante el cual sólo hubo luz en las casas de los israelitas. El Faraón entonces hizo llamar a Moisés y le dijo que dejaría salir a todos los Israelitas si las tinieblas eran retiradas de su tierra. Sin embargo, exigió que las ovejas y vacas se quedasen; Moisés lo rechazó y dijo que en poco tiempo el faraón ofrecería muchos animales para ser sacrificados. El faraón, indignado, amenazó con ejecutar a Moisés si volvía a aparecer ante él. Moisés contestó en efecto que no visitaría al faraón nuevamente.
Esta novena plaga era una especialmente significativa. Se trataba de un ataque directo al Faraón, ya que Ra, era el dios egipcio del Sol. La plaga de oscuridad demostraba que el Dios de Moisés era más poderoso que el del faraón.

OCTAVA PLAGA

La séptima plaga de Egipto fue una destructiva tormenta. Dios le dijo a Moisés que estirase su vara hacia el cielo, punto en el cual la tormenta comenzó. Era incluso más sobrenatural que la plaga anterior, una poderosa ducha de granizo mezclada con fuego. La tormenta dañó gravemente a los huertos y cultivos egipcios, así como a las personas y al ganado. La tormenta azotó todo Egipto excepto por la Tierra de Gosén. El Faraón le pidió a Moisés que eliminara esta plaga y prometió permitir a los Israelitas adorar a Dios en el desierto, diciendo que "este tiempo he pecado; Dios es justo, yo y mi pueblo somos malvados". Como una demostración de dominio de Dios sobre el mundo, la lluvia se detuvo tan pronto como Moisés comenzó a orar a Dios. Sin embargo, después de que la tormenta cesara, el Faraón de nuevo "endureció su corazón" y se negó a mantener su promesa.

SEPTIMA PLAGA

La séptima plaga de Egipto fue una destructiva tormenta. Dios le dijo a Moisés que estirase su vara hacia el cielo, punto en el cual la tormenta comenzó. Era incluso más sobrenatural que la plaga anterior, una poderosa ducha de granizo mezclada con fuego. La tormenta dañó gravemente a los huertos y cultivos egipcios, así como a las personas y al ganado. La tormenta azotó todo Egipto excepto por la Tierra de Gosén. El Faraón le pidió a Moisés que eliminara esta plaga y prometió permitir a los Israelitas adorar a Dios en el desierto, diciendo que "este tiempo he pecado; Dios es justo, yo y mi pueblo somos malvados". Como una demostración de dominio de Dios sobre el mundo, la lluvia se detuvo tan pronto como Moisés comenzó a orar a Dios. Sin embargo, después de que la tormenta cesara, el Faraón de nuevo "endureció su corazón" y se negó a mantener su promesa.

SEXTA PLAGA

La sexta plaga de Egipto fue una enfermedad cutánea, que suele traducirse como "Úlcera" o "Sarpullido". Dios les dijo a Moisés y Aarón que cada uno tomase dos puñados de hollín de un horno, el cual Moisés dispersó en el cielo en presencia del Faraón. El hollín provocó Shkhin (úlceras) en el pueblo y ganado Egipcio. Los hechiceros Egipcios fueron afectados junto con todos los demás y fueron incapaces de sanarse, mucho menos el resto de Egipto.

LA QUINTA PLAGA

La quinta plaga de Egipto fueron unas enfermedades epidémicas que exterminaron a los ganados egipcios; ya fueran, caballos, burros, camellos, vacas, ovejas o cabras. El ganado israelita resultó, una vez más, ileso. De nuevo, el Faraón no hizo concesiones.

LA CUARTA PLAGA

La cuarta plaga de Egipto fueron los insectos, capaces de dañar personas y ganado. La Torá subraya que el enjambre sólo atacó a los egipcios, y que no afectó a la Tierra de Gosén (donde los Israelitas vivían). El Faraón le pidió a Moisés que eliminase esa plaga y prometió, a cambio, permitir a los israelitas la libertad. Sin embargo, después de que la plaga desapareciera, el Faraón se negó nuevamente a mantener su promesa.

TERCERA PLAGA

La tercera plaga de Egipto fue Kinim, diversamente traducida como Mosquitos, Piojos o Pulgas. Dios instruyó a Moisés: "Dile a Aarón que tome su vara y golpee en el polvo". Tras hacer esto, la arena se convirtió en una masa de mosquitos de la cual los egipcios no podían deshacerse. Los Hechiceros Egipcios declararon que este acto fue el "Dedo de Dios" y fueron incapaces de reproducir sus efectos con su magia.

SEGUNDA PLAGA

SEGUNDA PLAGADespués, Jehová hizo que salieran ranas del río Nilo. Estaban en los hornos, las vasijas de amasar, las camas, por dondequiera. Cuando las ranas murieron, los egipcios las pusieron en montones, y el país se llenó de mal olor.






LA PRIMERA PLAGA

PRIMERA PLAGA

Primera plaga: el río Nilo se convierte en sangre
 HISTORIA 32

Las 10 plagas

MIRA los cuadros. Cada uno muestra una plaga que Jehová le puso a Egipto. En el primero ves a Aarón golpeando el río Nilo con su palo. Entonces el agua del río se convirtió en sangre, y los peces del río murieron, y ahora el río empezó a tener mal olor.